La inflación llegó a 6,24 % y lo que más subió no fue el mercado
El DANE publicó el dato de agosto. Restaurantes, salud y educación crecen por encima del promedio, mientras la ropa casi no se mueve. La cifra que le llega a Usted depende de en qué gasta, no del titular.
El 7 de septiembre el DANE publicó el dato de agosto y dejó una cifra incómoda:
“En agosto de 2026 la variación mensual del IPC fue 0,39%, la variación año corrido fue 5,35% y la anual 6,24%.”
Así lo reporta el DANE. Ese 6,24 % anual es 1,14 puntos más alto que el de agosto del año pasado, cuando iba en 5,10 %. Y el acumulado del año, 5,35 %, va 1,13 puntos por encima del mismo tramo de 2025.
Dicho en limpio: la inflación no está bajando. Está subiendo.
El promedio esconde más de lo que muestra
Un solo número para todo el país es una comodidad estadística, no una descripción de su vida. El DANE mide doce grandes grupos de gasto, y entre el que más subió y el que menos subió hay casi seis puntos de diferencia.
| Grupo de gasto | Variación anual |
|---|---|
| Restaurantes y hoteles | 9,36 % |
| Salud | 8,30 % |
| Educación | 7,45 % |
| Bebidas alcohólicas y tabaco | 6,94 % |
| Muebles y artículos para el hogar | 6,67 % |
| Alimentos y bebidas no alcohólicas | 6,10 % |
| Bienes y servicios diversos | 6,05 % |
| Información y comunicación | 5,97 % |
| Alojamiento, agua, luz y gas | 5,74 % |
| Transporte | 5,25 % |
| Recreación y cultura | 4,98 % |
| Prendas de vestir y calzado | 3,26 % |
Cifras del anexo oficial del DANE para agosto de 2026.
La lectura es directa. Comer fuera de casa subió casi tres veces más que vestirse. Y los tres grupos que encabezan la lista —restaurantes, salud y educación— son servicios, no productos. Cuando lo que sube es el servicio, la explicación no está en el clima ni en el dólar: está en los costos de operar y en los salarios que hay adentro de ese servicio.
Por qué su inflación no es la del titular
Aquí está la parte que casi nunca se explica.
El índice pondera cada grupo según cuánto pesa en el gasto del hogar promedio. Alojamiento, agua, luz y gas pesa 33,12 % de la canasta, y los alimentos 15,05 %. Pero esa canasta promedio no existe en la vida real de nadie.
En los hogares pobres el reparto es otro: el alojamiento pesa 40,17 % y los alimentos 23,78 %, según la presentación técnica del DANE. Entre esos dos grupos se van casi dos terceras partes del gasto.
Consecuencia práctica: dos familias que viven en la misma cuadra tienen inflaciones distintas. La que destina más plata a arriendo y comida siente un aumento distinto al del hogar que gasta buena parte en ropa, transporte y recreación. El 6,24 % es el punto medio de esa dispersión, no el techo ni el piso.
Si Usted quiere saber cuánto subió lo suyo, mire en qué se le va la plata y busque esos renglones en la tabla. Ahí está su número.
Lo que más empujó el mes
En agosto la variación mensual fue moderada, 0,39 %, y las mayores contribuciones vinieron de la electricidad, que aportó 0,08 puntos, las frutas frescas con 0,07 y el arriendo imputado con 0,05, según el comunicado del DANE.
Dentro de los alimentos, el acumulado del año deja alzas que se sienten en la plaza: papas 56,31 %, tomate de árbol 52,76 %, y el grupo de arracacha, ñame y otros tubérculos 47,48 %.
En el otro extremo, dos renglones prácticamente quietos en el mes: prendas de vestir y calzado cayó 0,14 % y transporte apenas se movió 0,01 %.
El Banco de la República va contra la corriente
La meta oficial es 3 %, según el glosario del Banco de la República. La inflación va en el doble.
La Junta Directiva subió la tasa de interés 275 puntos básicos en el primer semestre, hasta dejarla en 12 %, y en su reunión de julio decidió mantenerla ahí. La decisión no fue unánime: cuatro miembros votaron por sostenerla y tres por subirla otro medio punto, según las minutas de julio.
Que tres de siete quieran seguir subiendo dice algo sobre cómo se ve el problema desde adentro.
Las expectativas de los analistas consultados por el propio Banco apuntan a cerrar 2026 en 6,6 % y 2027 en 5,0 %. Conviene leer eso con cuidado: es lo que esperan analistas privados, no un pronóstico del equipo técnico del Banco. En su Informe de Política Monetaria de julio, el Banco solo dice que “la inflación continuaría aumentando en lo que resta de 2026”, sin poner una cifra.
Cómo se traduce en un sueldo
El salario mínimo de 2026 quedó en $1.750.905, fijado de manera transitoria por el Decreto 159 de 2026, con un incremento de 23 % frente al año anterior. El auxilio de transporte es de $249.095 para quien devengue hasta dos mínimos.
Ese 23 % es muy superior al 6,24 % de inflación. En términos de poder de compra, el aumento fue real y considerable. Pero hay dos advertencias que corresponde hacer.
La primera es que el decreto rige “hasta que se dicte sentencia” en un proceso de nulidad que cursa ante el Consejo de Estado, según el propio texto de la norma. El monto está firme hoy, pero está sujeto a lo que decida ese tribunal.
La segunda es que un salario que sube 23 % en un país donde comer fuera sube 9,36 % y la salud 8,30 % no rinde igual en todos los hogares. El aumento nominal es el mismo para todos. El alivio, no.
Lo que no sabemos
No encontramos publicada una proyección numérica de inflación del equipo técnico del Banco de la República para el cierre de 2026. Tampoco el día exacto de la última decisión de tasa: los documentos oficiales la identifican solo como la reunión de julio. Y el estado final del pleito sobre el salario mínimo no está resuelto en fuente judicial. Cuando aparezcan, lo actualizamos aquí.