La estafa de la voz clonada existe, pero no es la que más plata se lleva

Una empresa perdió 25 millones de dólares en una videollamada donde todos los asistentes eran falsos. Al mismo tiempo, el organismo mexicano que defiende al usuario financiero reconoce que no tiene registros generalizados de estos casos. Buscamos la cifra oficial de la región y no existe.

· 6 min de lectura · Revista Capitalia

La estafa de la voz clonada existe, pero no es la que más plata se lleva
Ilustración propia de Revista Capitalia

La historia se cuenta sola y por eso circula tanto. Suena el teléfono, es la voz de su hijo, está llorando, tuvo un accidente, necesita plata ya. Usted transfiere. No era su hijo: era una grabación de tres segundos sacada de una historia de Instagram, convertida en una voz que dice lo que el estafador escriba.

Es real. La tecnología existe, es barata y funciona. Pero nos propusimos algo distinto a repetir la advertencia: buscar cuántos casos hay de verdad en Colombia, México y Argentina.

La respuesta a esa pregunta resultó ser la noticia.

Nadie lleva la cuenta

Revisamos las publicaciones de los organismos que vigilan y defienden al usuario financiero en los tres países. No existe una cifra oficial de pérdidas por fraude con voz o video clonados en Colombia, México o Argentina. Ningún banco central ni superintendencia de los tres países publica ese desglose.

El organismo mexicano que defiende a los usuarios de servicios financieros es el único de la región que aborda el tema de frente, y lo hace con una franqueza que agradecemos. En su documento sobre el modo de operar de los suplantadores de identidad advierte sobre el riesgo de los videos y las voces falsas, y acto seguido reconoce que «hasta el momento no se cuenta con registros generalizados de estos casos en México» (CONDUSEF).

En Colombia, la Superintendencia Financiera lanzó en junio de 2026 una herramienta llamada «Protégete de los fraudes». Leímos el comunicado: no incluye cifras de pérdidas ni menciona voces o videos clonados (SFC).

Esto no significa que no esté pasando. Significa que nadie sabe cuánto, y que cualquier cifra regional que Usted vea sobre «pérdidas por deepfake en América Latina» no sale de una fuente oficial de la región. Salió de alguna parte, pero no de ahí.

El caso que sí tiene monto

Donde sí hay un caso documentado con cifra es en Hong Kong, y es espectacular por lo elaborado.

Un empleado de la firma de ingeniería Arup participó en una videollamada con varios colegas, incluido el director financiero de la compañía. Todos, menos él, eran falsos: rostros y voces generados. Siguiendo las instrucciones que recibió en esa reunión, hizo quince transferencias por un total cercano a los 25 millones de dólares. La empresa confirmó públicamente que «se usaron voces e imágenes falsas» y notificó a la policía (CNN).

Note el detalle que hace funcionar el engaño: no fue una llamada. Fue una reunión con varias personas. El empleado desconfiaba de un correo raro, y la videollamada fue precisamente lo que lo tranquilizó.

Ese caso es de 2024. Lo mencionamos con su fecha porque se sigue citando en presentaciones como si fuera de esta semana.

En noviembre de ese mismo año, la unidad de inteligencia financiera de Estados Unidos emitió una alerta formal a las entidades por el aumento de reportes de operación sospechosa vinculados al uso de estas tecnologías, en particular documentos de identidad generados artificialmente para abrir cuentas (FinCEN).

Ahora, la proporción

Hay un país que sí lleva la cuenta con detalle, y sus cifras sirven para poner esto en perspectiva. El centro de denuncias de delitos en internet del FBI publicó su informe de 2025: 1.008.597 denuncias y 20.877 millones de dólares en pérdidas, con un promedio de 20.699 dólares por denuncia (IC3).

Así se reparte la plata en ese informe:

Tipo de fraude Pérdidas en 2025 Denuncias
Fraude de inversión 8.648 millones de dólares 72.984
— de los cuales, inversión en criptomonedas más de 7.200 millones —
Correo empresarial comprometido 3.046 millones de dólares 24.768
Total general 20.877 millones de dólares 1.008.597

Lo que se lleva la plata es la promesa de inversión, no el truco tecnológico. Y el fraude de correo empresarial comprometido —que consiste, en esencia, en hacerse pasar por un proveedor o un jefe para que alguien transfiera— es un delito que existía mucho antes de que hubiera voces sintéticas.

Esto no es un argumento para bajar la guardia. Es un argumento sobre dónde ponerla. Si Usted dedica toda su atención a detectar una voz falsa y ninguna a verificar a quién le transfiere, está cuidando la puerta equivocada.

Por qué la advertencia habitual no sirve

El consejo que se repite es «aprenda a reconocer un video falso»: fíjese si parpadea poco, si el audio va desfasado, si la piel se ve rara.

Ese consejo tenía sentido hace tres años. Hoy es una carrera perdida, porque la calidad mejora cada mes y su ojo no. Peor aún: creer que Usted sabe distinguirlos lo vuelve más vulnerable, porque el día que no note nada raro va a concluir que es auténtico.

Lo que sí funciona es una idea vieja y aburrida: no verifique el mensaje, verifique el canal.

No importa si la voz es perfecta. Importa que Usted cuelgue y devuelva la llamada al número que ya tenía guardado. Una voz clonada no puede contestar un teléfono que Usted marca.

Qué hacer, en concreto

Acuerde una palabra con su familia. Una palabra que no esté en ninguna red social, que no sea el nombre de la mascota ni el equipo de fútbol. Si alguien llama con una emergencia pidiendo plata, se pide la palabra. Es gratis y se arregla en una comida familiar.

Cuelgue y devuelva la llamada. Siempre. Al número que Usted ya tiene. No al que le aparece en pantalla, no al que le dictan en la llamada.

En una empresa, la regla va escrita. Ninguna transferencia por encima de un monto se hace por instrucción verbal, ni siquiera en videollamada, ni siquiera del jefe. Se confirma por un segundo canal distinto y con una segunda persona. El caso de Arup no se evita con un empleado más listo: se evita con esa regla escrita.

La urgencia es la señal, no la voz. El elemento común de todos estos fraudes —con o sin tecnología— es que le piden actuar ya. Ninguna emergencia real se daña porque Usted cuelgue y devuelva la llamada en dos minutos.

Reduzca el material. Su voz en audios públicos y videos abiertos es la materia prima. No hace falta desaparecer de las redes; sirve revisar quién puede ver lo que publica.

Lo que falta

Que no exista una cifra oficial en la región es, en sí mismo, un problema. Sin datos no se puede saber si el fenómeno crece, si afecta más a unas edades que a otras, ni si vale la pena exigirle a los bancos un control específico.

Las autoridades europeas de banca, seguros y valores ya publicaron material conjunto sobre estafas financieras en la era de la inteligencia artificial (DGSFP), aunque tampoco con cifras. Reconocer el vacío es el primer paso; llenarlo con una categoría en los reportes de fraude es el segundo, y todavía nadie lo ha dado en los tres países.

Vamos a seguir preguntando por esa cifra. Cuando alguna entidad la publique, lo contaremos aquí.


Qué verificamos y qué no. Las cifras del informe del FBI se leyeron en el documento original. La frase de CONDUSEF sobre la ausencia de registros está citada de su documento oficial. El caso Arup se apoya en la cobertura de CNN y en la confirmación pública de la propia empresa; es de 2024. Una alerta de CONDUSEF sobre clonación de voz de agosto de 2025 aparece replicada en prensa pero no la encontramos en el sitio del organismo, y por eso no la citamos. Una serie de cifras sobre vulneraciones detectadas por el banco central de México en 2026 circula en prensa; no logramos confirmarla en una publicación oficial y por eso no aparece en este artículo.

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