China está regalando las inteligencias artificiales que en Estados Unidos cuestan cien veces más, y esta semana se vio en el precio de las acciones
El 10 de septiembre DeepSeek sacó un modelo que cobra una fracción de centavo. Al día siguiente un laboratorio de Shanghái publicó gratis uno de 744.000 millones de parámetros. Cuatro empresas chinas ya mueven el 45 % de un mercado de programadores. Y las acciones lo sintieron: Nvidia cerró ese jueves en 218,36 dólares.
Hay una pregunta que un empresario colombiano, mexicano o argentino se puede hacer hoy y que hace dos años no tenía sentido: ¿por qué estoy pagando una suscripción de inteligencia artificial si existe una gratis que hace casi lo mismo?
No es una pregunta retórica. En los últimos diez días pasaron tres cosas concretas que la vuelven razonable.
Lo que pasó en diez días
El jueves 10 de septiembre, DeepSeek lanzó V4.1-Flash, un modelo de 552.000 millones de parámetros con comprensión visual nativa (Caixin Global). El precio, según Bloomberg, es «una fracción de centavo por millón de tokens». La empresa anunció además que retiraba su modelo anterior, el V4-Pro, a partir del 14 de septiembre, y que redirigía automáticamente el trabajo al modelo nuevo, cobrando la tarifa más barata (Moneycontrol).
Lea eso otra vez, porque es inusual: la empresa obligó a sus propios clientes a pagar menos.
El viernes 11, apareció en GitHub un repositorio llamado Atria-Dawn-Preview, del Laboratorio de Inteligencia Artificial de Shanghái. Sin anuncio, sin rueda de prensa. Dentro había un modelo agéntico de 744.000 millones de parámetros bajo licencia MIT —es decir, gratis, modificable y usable comercialmente— construido sobre GLM-5.2 (Startup Fortune).
El miércoles 16, Reuters publicó el número que ordena todo lo anterior: en la semana hasta el 14 de septiembre, DeepSeek, Z.AI, Tencent y Alibaba tenían el 45 % de las transacciones en OpenRouter, el mercado donde los programadores del mundo compran acceso a modelos (Reuters).
Cien veces más barato no es una forma de hablar
La firma Artificial Analysis midió que, a principios de agosto, el modelo V4-Flash de DeepSeek costaba más de cien veces menos operarlo que Claude Fable 5, de Anthropic (Reuters). La misma firma le puso nombre a lo que esto le hace al resto de la industria: la «zona de muerte» de DeepSeek (Moneycontrol).
Y no es solo precio. Alibaba anunció en agosto que sus modelos acumulaban más de 3.000 millones de descargas globales en seis meses, por encima de las ofertas gratuitas de Meta y de Alphabet (Reuters).
Hay una salvedad honesta, y viene de la misma fuente: los analistas del sector estiman que los mejores modelos chinos van unos siete meses por detrás de lo más avanzado que sacan OpenAI y Anthropic (Reuters). Siete meses de retraso, a cien veces menos de costo. Ese es el intercambio real.
El mercado sí se movió, y esta vez sin titular
En enero de 2025 una noticia sobre DeepSeek le costó a Nvidia el peor día de la historia de Wall Street para una sola empresa. Esta vez no hubo pánico, pero sí hubo precio.
El día del lanzamiento, Nvidia cerró en US$218,36, frente a los US$223,67 del día anterior: una caída de −2,37 %. Y siguió bajando: desde los US$225,73 del 8 de septiembre hasta los US$210,96 del lunes 14, la acción perdió −6,54 %. Recuperó después, hasta US$222,27 el 18 de septiembre.
Las acciones chinas tampoco celebraron. Alibaba cayó −0,77 % ese jueves, de US$109,40 a US$108,56, y no volvió a su nivel hasta el 18 de septiembre, cuando cerró en US$113,24. Según Bloomberg, en Hong Kong las acciones de MiniMax y Z.ai cayeron más del 8 % ese mismo día, y las de Alibaba más del 2 % (Moneycontrol).
Ese detalle es el que casi nadie contó: cuando una empresa china baja el precio, las que más sufren en bolsa son las otras empresas chinas.
El problema de regalar: nadie está ganando plata
Aquí es donde la historia se le voltea a quien la cuente solo como «China le está ganando a Estados Unidos».
El grupo de investigación Rhodium calculó que todos los modelos chinos juntos generan cerca del 10 % de los ingresos de OpenAI y Anthropic (CNBC). Las cifras que reporta el mismo estudio, en ingresos anualizados:
| Empresa | Ingreso anualizado |
|---|---|
| Anthropic | 65.000 millones |
| OpenAI | 40.000 millones |
| ByteDance | 4.000 millones |
| Alibaba | 2.400 millones |
| Z.ai | 1.800 millones |
| Moonshot | 1.000 millones |
| MiniMax | 800 millones |
| DeepSeek | 500 millones |
Cifras en dólares, según CNBC. El ingreso anualizado es una estimación que multiplica por doce un mes reciente, así que conviene leerlo como orden de magnitud y no como resultado contable.
Los márgenes cuentan la misma historia desde otro ángulo. En el primer semestre de 2026, Z.AI —valorada en 40.000 millones de dólares— gastó 2.100 millones de yuanes (unos 313 millones de dólares) en investigación y desarrollo, más del doble de lo que facturó. MiniMax vendió 117 millones de dólares y gastó dos veces y media eso en investigación (Reuters).
La división de API de Z.AI llegó a un margen bruto de 25 % en los seis meses hasta junio, después de estar en −0,4 % un año antes. Anthropic, según estimaciones de PitchBook, tuvo 44 % en el segundo trimestre. Y las empresas normales de software en la nube trabajan por encima del 70 % (Reuters).
Rhodium lo dijo sin rodeos sobre las valoraciones: «parecen exorbitantes para Moonshot y DeepSeek en este momento» —50 veces los ingresos en el caso de Moonshot, 163 veces en el de DeepSeek, contra 34 de OpenAI y 21 de Anthropic (CNBC).
Por qué regalan, entonces
Porque no tienen con qué competir de otra manera. Entre 2023 y mediados de 2026, el capital de riesgo para IA en Estados Unidos superó los 380.000 millones de dólares; las empresas chinas recibieron apenas una décima parte. Para 2027, las grandes tecnológicas estadounidenses tienen previsto gastar casi un billón de dólares en chips y centros de datos, frente a 165.000 millones de sus pares chinas. DeepSeek busca unos 8.000 millones de financiación; OpenAI consiguió 122.000 millones a principios de este año (Reuters).
Con esa diferencia de plata, y con restricciones para comprar los chips más avanzados, la única salida es la eficiencia. Z.AI redujo su costo de inferencia por unidad un 80 % desde comienzos de año. Alibaba dice que espera recuperar su inversión en IA en tres años (Reuters).
Logan Wright, socio de Rhodium, puso el límite de esta estrategia: «La brecha de financiación significa que será mucho más difícil para los laboratorios chinos de frontera escalar de forma sostenible». Y añadió que dependerán de un clima favorable en el mercado de acciones, algo que «históricamente no es una apuesta fácil en China» (CNBC).
Lo que esto significa para usted
Si usted tiene un negocio en la región y paga por inteligencia artificial, hay tres lecturas prácticas.
Primera: el precio de lo que usted paga va a bajar, o ya bajó. Cuando el competidor cobra una fracción de centavo, la presión llega a todos. Vale la pena revisar su factura de IA de los últimos tres meses y preguntarle a su proveedor si hay una tarifa nueva. Nadie se la va a ofrecer sin que usted pregunte.
Segunda: «gratis» tiene letra pequeña, y la letra pequeña es el servidor. Los pesos de Atria, Qwen o DeepSeek se descargan sin pagar licencia. Pero correr un modelo de 744.000 millones de parámetros «no es trabajo de un portátil», como lo resume el reporte técnico (Startup Fortune). Lo gratis es la licencia; el hardware y la operación los paga usted. Para la mayoría de negocios pequeños, pagar la API barata sigue saliendo más a cuenta que montar infraestructura.
Tercera, y la más incómoda: pregunte quién está detrás del modelo que usa. Si su proveedor de software le cambió el motor sin avisarle, sus datos pueden estar pasando por un servidor distinto al de hace seis meses. No es una afirmación sobre ningún proveedor en particular; es una pregunta contractual que hoy tiene sentido hacer por escrito.
Lo que queda por ver
La apuesta china tiene una fecha de vencimiento implícita. Regalar los pesos y cobrar centavos funciona mientras haya capital paciente que cubra la diferencia entre lo que se gasta y lo que se factura. Rhodium encontró que más del 60 % de la inversión en capital en chips y servidores de IA chinos vino de fuentes vinculadas al Estado (CNBC) —pero el mismo análisis advierte que ese respaldo estatal se ha dirigido al hardware, y probablemente no llegue a financiar directamente a los laboratorios.
Para el lector de esta región, la conclusión es más simple que el debate geopolítico: por primera vez, la herramienta cara tiene un sustituto que se puede probar sin firmar nada. Eso no le dice cuál escoger. Le dice que ahora puede negociar.