De diez fondos que decían invertir con inteligencia artificial, ninguno le ganó al mercado
Un profesor de economía revisó los fondos que llevan la etiqueta de IA en el nombre. Los que invertían solo con algoritmos quedaron diez puntos por año por debajo del índice y la mitad perdió dinero. Dos ya cerraron.
El argumento es tan bueno que se vende solo. Una máquina no siente miedo, no se enamora de una acción, no se va de vacaciones ni lee el periódico con prejuicios. Procesa más información en un segundo que un analista en un año. Si algo debería ganarle al mercado, es eso.
Se puede comprobar, porque llevan años existiendo. Hay fondos que llevan la etiqueta de inteligencia artificial en el nombre, cotizan en bolsa y publican su rentabilidad todos los días. No hay que especular: hay que mirar el historial.
Alguien lo miró.
Lo que encontró el profesor
Gary Smith, profesor de economía del Pomona College, identificó 54 fondos con etiqueta de inteligencia artificial y los separó en dos grupos: 10 en los que la IA tomaba las decisiones de inversión y 44 en los que era una ayuda parcial.
De los diez que invertían solo con algoritmos, ninguno superó al índice S&P 500. Cinco de los diez perdieron dinero. Su rentabilidad anual promedio quedó 10,05 puntos porcentuales por año por debajo del índice (Gary Smith, Pomona College).
Diez puntos por año no es un mal trimestre. Es la diferencia entre duplicar su plata en siete años y no duplicarla nunca.
Los que usaban IA de forma parcial les fue mejor, pero tampoco bien: quedaron 5,31 puntos por año por debajo, y solo 10 de esos 44 superaron al índice.
Los casos concretos, del mismo trabajo:
| Fondo | Rentabilidad | El índice, en el mismo período | Estado |
|---|---|---|---|
| AIEQ (desde octubre de 2017) | +63 % acumulado, 8,08 % anual | +108 % acumulado, 12,45 % anual | Vigente |
| AIIQ | 1,33 % anual | 11,69 % anual | Cerró en julio de 2022 |
| MIND | −12 % | +65 % | Cerró en mayo de 2022 |
Los dos últimos ya no existen. Y ahí está el problema con este tipo de comparaciones cuando las hace quien vende el producto: los fondos que quiebran desaparecen de la lista. Si Usted solo mira los que siguen abiertos, el promedio se ve mucho mejor de lo que fue, porque los peores ya no están para bajarlo.
Smith calculó la probabilidad de que resultados así ocurran por pura casualidad: del orden de una en mil y una en cinco mil, según el grupo. Es decir, no fue mala suerte.
Una advertencia sobre este dato, porque nos la haríamos nosotros: las cifras de Smith llegan hasta diciembre de 2023. Los modelos de hoy no son los de entonces. Este trabajo no prueba que un fondo con IA lanzado en 2026 vaya a rendir por debajo del mercado. Prueba algo más limitado y más útil: que la etiqueta, por sí sola, nunca fue garantía de nada, y que quien la usó como argumento de venta durante seis años no tenía los resultados para respaldarla.
Un regulador probó los modelos y publicó qué pasó
La duda razonable es si los modelos nuevos cambian el cuadro. La comisión de valores española lo puso a prueba y publicó el resultado en abril de 2026, con un titular que no deja mucho margen: «un estudio detecta que el uso de la IA sin supervisión humana en decisiones de inversión presenta fallos, errores y alucinaciones».
El trabajo, de Ricardo Crisóstomo y Diana Mykhalyuk, evaluó cuatro sistemas de los más usados —ChatGPT, Gemini, DeepSeek y Perplexity— aplicados a decisiones sobre acciones (CNMV).
La palabra clave del título del estudio es la pregunta que hace: ¿se requiere el factor humano? La conclusión del regulador es que sin supervisión, no funciona.
Donde la IA sí se usa de verdad en los mercados
Vale la pena decir qué sí hace la inteligencia artificial en el sector financiero, porque no es cero. La organización que reúne a los reguladores de valores del mundo preguntó a sus miembros qué usos observan realmente en el mercado. Estos son los más frecuentes:
- Comunicaciones con clientes: 66,7 %
- Vigilancia y detección de fraude: 53,3 %
- Prevención de lavado de dinero: 50,0 %
- Cumplimiento normativo: 30,0 %
- Atención de consultas de clientes: 26,7 %
(IOSCO)
Fíjese en lo que encabeza la lista y en lo que no aparece. Los usos reales son de servicio, control y vigilancia. Nadie reporta que la IA esté decidiendo qué comprar. La operación es de fondo de máquina, no de oráculo.
Cuando la palabra «IA» es solo el gancho
Hay un segundo grupo, más grave que el de los fondos que rinden mal: los que mienten sobre usar IA.
En marzo de 2024 la comisión de valores estadounidense impuso sus primeras sanciones por lo que llamó AI washing: 225.000 dólares a Delphia y 175.000 a Global Predictions, 400.000 en total, por afirmaciones falsas sobre su uso de inteligencia artificial. Global Predictions se anunciaba como «el primer asesor financiero de IA regulado», lo que no era cierto (SEC). El mismo regulador, junto con las asociaciones de supervisores estatales y de la industria, había emitido semanas antes una alerta específica sobre inteligencia artificial y fraude de inversión (Investor.gov).
Y hay un nombre que se repite tanto que ya es un género. Quantum AI. El supervisor financiero alemán advirtió el 24 de julio de 2026 sobre un sitio con ese nombre, cuyos operadores desconocidos ofrecían servicios de inversión y criptoactivos sin autorización, y recordó que ya había advertido antes sobre la misma marca (BaFin). Tres semanas después, el 17 de agosto, el supervisor sueco emitió su propia alerta sobre Quantum AI, con dos dominios distintos (Finansinspektionen).
Mismo nombre, países distintos, dominios que cambian cada mes. No es una empresa: es una plantilla.
Y en nuestra región, la etiqueta ni siquiera hace falta
Aquí encontramos algo que no esperábamos y que conviene decir con claridad, porque va contra el pánico fácil.
Revisamos las alertas y sanciones de los supervisores de la región. No hallamos ninguna advertencia oficial de la Superintendencia Financiera de Colombia, de la CNV argentina, de la CNBV ni de CONDUSEF que nombre una firma concreta y señale el uso de inteligencia artificial o de bots de trading como el gancho. La etiqueta de IA aparece sobre todo en las alertas europeas.
Lo que sí hay aquí es el esquema clásico, sin disfraz tecnológico. En junio de 2026 la Superintendencia Financiera colombiana ordenó suspender la captación de dos personas que habían recibido 933.255.980 pesos de al menos 48 inversionistas, prometiendo rentabilidades fijas mensuales de 10 % a 12 % por supuestas operaciones de trading e inmobiliarias, con devolución del capital en unos 240 días hábiles y premios por vincular a nuevos participantes (SFC).
Lea la estructura: rentabilidad fija, plazo largo para devolver el capital, premio por traer gente. Es el mismo esquema de siempre. En ese caso no hizo falta la palabra «IA» para convencer a 48 personas.
Eso cambia el consejo. No se trata de aprender a detectar la palabra «inteligencia artificial» en una oferta, porque la estafa que le va a llegar a Usted probablemente no la use. Se trata de mirar la estructura, que es la misma desde hace un siglo.
Las cuatro preguntas que sirven
Sin importar qué tecnología diga usar quien le ofrece la inversión:
¿Está autorizado para captar dinero del público, y aparece en el registro del supervisor de su país? Esta pregunta sola descarta a la mayoría. No sirve que le muestren un certificado: verifíquelo Usted en el sitio del supervisor.
¿Le prometen una rentabilidad fija? Ninguna inversión de mercado puede prometer un porcentaje fijo mensual. Ni la mejor ni la más tecnológica. Un rendimiento fijo garantizado solo lo puede dar quien está pagando con la plata del que entró después.
¿Le pagan por traer gente? Si parte de su ganancia depende de vincular a otros, el negocio no es la inversión. El negocio es Usted trayendo al siguiente.
¿Qué pasa si quiere retirar todo mañana? Si la respuesta trae plazos, comisiones de salida, «períodos de bloqueo del algoritmo» o cualquier razón para que su plata no pueda volver, ya tiene la respuesta.
Nada de esto es nuevo, y ese es justamente el punto. La tecnología del argumento cambió; la del engaño, no.
Qué verificamos y qué no. El estudio de Gary Smith se leyó en el documento original y sus cifras llegan hasta el 31 de diciembre de 2023: no describe el rendimiento de fondos con IA en 2026. Las sanciones por publicidad engañosa de la SEC son de marzo de 2024. Las alertas alemana y sueca sobre Quantum AI son de julio y agosto de 2026 y se leyeron en las páginas de los propios reguladores. No encontramos ningún estudio académico sobre el rendimiento de fondos con IA en mercados latinoamericanos, ni sentencia condenatoria firme en la región por una estafa presentada como de inteligencia artificial. Este artículo no recomienda ni desaconseja ningún producto de inversión.